lunes, 15 de marzo de 2010

la vida es un segmento existente entre dos puntos: corta o larga, he aquí una cuestión de intensidad.


Cuenta la historia que un malvado villano, cuyo aliento alcanzaba los lejanos horizontes del desconocido valle del prejuicio, dio a luz una hermosa sinfonía de cuya letra derivaba una larga cola de maravillados caballeros. Éstos, que sin duda alguna no parecían darse cuenta del hedor tan intenso que allí habitaba, cegados, sin olfato y añadamos, además, sin tacto, los caballeros con sus elegantísimos trajes de lana rasgada, sus grandes barbas que contenían más de sabiduría que de restos de restos y sus preciosos zapatos hechos a medida de un cuero acartonado donde se podía visualizar parte de una palabra semi-emborronada por la gracia de Dios o la desgracia de la que parten, es decir, la humanidad, se leía: -vin klein. No es más que otro prestigio añadido al asunto. Esta sinfonía encaminaba a cada pié a seguir una nueva ruta, el camino de la cual ya no era duro, sino blando; no era gris, sino amarillo y naranja y verde y rojo y azul; no era alaridos sin más, sino cantos para bailar de cuyas semillas crecían sus riquezas, todo lo que por el momento habían conseguido era mucho más de lo que sus propios actos habrían conseguido de haber estado vivos sus sentidos, claro, menos uno. El que importa.

2 comentarios:

  1. La muerte llega ya, escucho sus pasos como lentamente se acerca, y intenta acabar con mi sufrimiento. He aquí ese momento que tanto hemos deseado pero a la vez, no recuerdo bien, pero creo que he tenido momentos que la he odiado. A veces he llegado a pensar que todo tenía luz, y que el mar volvía a su templanza. Que el aire soplaba para difundir todo ese silencio que antes había guardado, y dejarlo atrás. La sinceridad que me dio ese cuadro, al mirarlo fijamente, la tranquilidad, de ver un espejo, de ver otra salida aparte de la sátira contra uno mismo. Con 15 años uno piensa en comerse el mundo, con 16 el mundo ya te ha comido a ti. Pues ese dualismo, ese pensamiento de querer vivir, y querer morir, dependen de algo, naces, y caminas solo, tus pies descalzos clavándose las espinas que sobresalen de esos campos negros, dejando en cada parte un trozo de ti. Vayas donde vayas, siempre existe algo que quiere que caigas en sus manos, me prometieron esa paz, siempre te ofrecen eso, a cambio de qué? Cada paso que das crees que estas mas enfermo, los pies ya no sienten las agujas, los ojos se acostumbraron a las penumbras, pero se mantienen cerrados, tantos años sin ver nada, que ahorras esa energía para seguir hacia delante. A veces los intento abrir, pero siempre se queda en lo mismo, en la nada.
    Un día vi una estrella, no me preguntéis como, pero la vi, la sentía… brillaba tanto, era como si quisiera que me fijara en ella, la pude observar, la miraba y la miraba, no sabía qué hacer, pero al final, vi que era mi mente que la dibujo allí, cuando me di cuenta, ese cielo volvió a tener esas nubes repletas de odio.
    Hay miradas de esos villanos que te hacen pensar que eres un depredador, un carnívoro que comes a seres humanos, que eres un monstruo, pero me deje la sonrisa en casa, perdonen…
    Creo que seguiré caminando, mis pies soportan unos kilómetros más, quizá esta vez pueda conocer la luna, o quizá el mar…

    “adiós muerte, otra vez mas.”

    ResponderEliminar
  2. Cuando tenemos algo que odiar, cuando tenemos algo que cambiar, la vía mas fácil que se nos presenta es la del desahogo; sea escribiendo, sea hablando o expulsandolo sin palabras. Al fin y al cabo somos seres expresivos. ¿Y por qué creo es la vía mas fácil? La única respuesta adecuada que se me ocurre es porque tenemos de qué hablar. Cuando desconocemos, podemos intentar hacernos una idea del enigma mismo pero nunca podemos estar del todo seguros de lo que pensamos. Un día llega alguien que desmonta una idea que te has ido creando a lo largo de la vida y es inhumano saber cuándo ocurrirá, ya que el humano nunca es demasiado tonto, ni demasiado sabio. Si de todo existe su contrario, a medida que aprendemos y construimos una realidad también debe existir su derrumbamiento. A veces es demasiado frágil o demasiado complicada. Quien haya pensado que la vida es fácil no irá por mal camino, pero estará equivocado. Y si, por el contrario, haya pensado que la vida es complicada, igual de equivocado estará. E aquí por qué el humano nunca es demasiado tonto, ni demasiado sabio. Hay que encontrar ese equilibrio que caracteriza nuestro mundo, al fin y al cabo formarmos parte de el y necesitamos de su existencia para crear nuestra propia existencia. Podemos pasarnos la vida a oscuras porque el principio ha sido oscuro o podemos decidir abrir los ojos de la razón y comprender que de vida sólo tenemos una y que esa vida ha sido el regalo más grande que te podrian haber hecho. Esa vida es lo único que no pueden arrebatarte, ni la muerte si has aprendido temprano el equilibrio que necesitas para apreciar lo que te rodea. No hay que vivir a oscuras, ni vivir bajo una luz de neón. Hay que vivir bajo un cielo cambiante, bajo una noche de estrellas, bajo la copa de un arbol, frente a la brisa que nos despierta, conviviendo con los seres que te ayudan, las vacas, las ovejas, las avispas, incluso las arañas...dicho esto, ¿no queda ya bastante claro que le debemos demasiado a este mundo para estar pensando en nuestra superioridad y nuestro yo? La vida nos ofrece maravillas y nosotros la rechazamos creyéndonos ser el hombre más mujeriego, más sabio, más capacitado y más bello que el resto. Aquí se demuestra la superficialidad humana. Somos seres civilizados, no cabe duda, a este paso seremos ceniza en un mundo destrozado por el llanto, el dolor, la rábia, el desprecio. Una vez más, la naturaleza es rechazada por el humano, pero ella siempre espera un sí y seguirá intentandolo hasta que el humano acabe matándola con un arma blanca, la ignorancia. Estoy realmente desconforme y sin embargo voy a llevar mi vida por el camino que más me plazca, al fin y al cabo, el objetivo de todo ser humano es la felicidad, no?

    ResponderEliminar