lunes, 27 de septiembre de 2010

Un grito de socorro a los antiguos

Ya he tenido suficientes roces con la necedad humana en la época en que me ha tocado vivir. Estos seres de los que hablo son humanos, como bien he dicho en la frase introductoria. Hay dos clases de humanos: los que nacen ignorantes y se convierten en necios, y los que nacen ignorantes, posteriormente y según su grado de madurez admiten su ignorancia y sobretodo disponen de un afán de superación propios de su persona. Los que buscan conocimiento a través de su propio razonamiento, y no del razonamiento social. Somos, por encima de todo, seres individuales que viven en sociedad. Pero en este siglo XXI ha aparecido otra especie dentro de la especie humana: A los que llamo “Los limitados”. Éstos, son hijos de hijos de humanos que nacen ignorantes y se vuelven necios. Estos hijos, los “limitados” son peores y peores cada vez. Mejor me explicaré. No he vivido en otras épocas, por lo tanto se deduce que no soy inmortal y que realmente tengo 19 años de vida. He leído acerca de muchas épocas pasadas en las que la vida era muy diferente a la actual. Quizá más bruta, con un índice de mortalidad más elevado al no tener conocimientos científicos sobre medicina, entre otras ciencias. Pero de lo que estoy totalmente segura es que el ser humano ha creído en algo intangible toda su vida, durante toda la historia humana que hasta hoy conocemos (más o menos). Llegó un momento en la evolución humana en que la inmensa mayoría, a lo que corresponde hoy en día, los países desarrollados, que los humanos dejamos de creer en algo intangible para solo fiarnos de los sentidos y a dar mayor importancia a los deseos, afectos y sensaciones que las situaciones causan en un humano, y sobre todo, a no creer en nada más que la evolución social que otros humanos individualmente, y mediante sus conocimientos han expuesto a la luz. El creer en algo nos ha mantenido serenos, vivos, naturales, esperanzados, ilusionados, felices, soñadores. Todo esto proporciona felicidad interior, por qué empeñarse en no creer en nada cuando te da más que te quita. El hecho de creer en algo que nuestros sentidos no alcanzan a ver, solo nuestro entendimiento puede, no significa que se deje de creer en la ciencia, en los avances. Creo que el mayor error que la humanidad ha experimentado es dejar de creer y convertirse en robots vestidos de huesos y carne, anhelando por encima de todo; riquezas, fama, poder, popularidad, belleza, etc. Lo superfluo de la humanidad. Estos humanos que han perdido toda esperanza, toda ilusión, todo afán de superación, todo SENTIDO DE LA VIDA… son a los que yo llamo “los limitados”, por el hecho de estar limitados por una fórmula matemática muy sencilla: carencia de interés por el entendimiento propio + una gran estimulación de los sentidos producidos por los avances materiales y de todo tipo = ignorancia remota.


De otra cosa estoy segura… voy a continuar con mi discurso.

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