Querida vida,
Me he enamorado.
Resulta que siento la necesidad de confesarme con usted, confesarme de un sentimiento, una pasión, un desenfreno que no soy capaz de seguir conteniendo en este pequeño corazón con el que me obsequiaste. He desarrollado ya bastante el mensaje que me diste al nacer en este mundo y sé, con toda seguridad, que acabaré alcanzando mi objetivo, bueno, usted ya sabe de qué hablo, así que me ahorraré obviedades. Como bien he dejado escrito al norte de este folio, me he enamorado y siento confesarle, porque no sé cómo va usted a reaccionar, ni qué castigo me impondrá, pero me siento obligada a decirle, por mi terco razonamiento, que, el amor por el cual estoy tan abismadamente hundida y por el cual mi corazón, a veces, más fuerte que la razón, pocas pero a veces, está absorbido, es, ni más ni menos, una hija suya. He sentido lo que es capaz de darme y va mucho más allá de lo que jamás me podrían dar los de mi especie, tercos, débiles, constantes, necios e ignorantes. Su hija me da fuerza, me llena de usted, me hace alcanzar un estado perfecto de paz, de alegría, de valor, de esperanza, de seguridad, de valentía, de fuerza... de mucha fuerza. A lo largo de lo que he vivido ya, he descubierto, poco a poco, un mundo totalmente contradictorio, me he dado cuenta de que vivimos boca abajo, cegados por nuestros actos constantes, he sufrido por ello, pero eso también me ha dado fuerza para luchar como un caballero lucha por su razonamiento más puro, con honor, con respeto, con piedad, con fuerza pero también con ingenio y sobre todo con amor, con un deseo, por el valor de lo que me ofreciste, lucharé por ello y mi vida correrá en ello, porque por eso lucho, por lo que me diste. Como iba diciéndole, he descubierto el arma más fuerte y letal del planeta, he conseguido encontrar el tesoro que escondiste en este pequeño mundo. Le doy las gracias por haberme abrigado en noches frías, por haberme dado el golpe en la espalda cada vez que mi mente se cegaba, por haberme hecho sentir realmente feliz, haber puesto en mi rostro una sonrisa en momentos amargos que ha provocado mi especie. No soy la portavoz del pueblo, por desgracia, pero siento la necesidad de agradecerle, de parte de toda la especie humana, que nos haya ofrecido lo que nos ofreció, que haya perseverado en su logro y que siga haciéndolo, que sobretodo haya sido paciente con sus errores, porque nada es perfecto en lo medida de lo perfecto, ni si quiera usted, pero la aprecio, la respeto , alzo mi copa y ¡brindo por su fuerza! . Todo puede cambiar, ese es vuestro lema, no lo olvide, y, un ejemplo leal y claro nos dejaste sobre la faz de este planeta tierra, la naturaleza.
Con mucho amor,
Su más fiel amiga, desde mi mente y mi corazón, le aseguro que muy pronto nos veremos las caras, persevere. Todo llega.
No hay comentarios:
Publicar un comentario