sábado, 31 de julio de 2010

Un humilde poema agradeciendole a la vida

Dame lo que un día me ofreciste, vida,
Quizá no sea el momento,
quizá no lo merezca todavía,
pero ya he vivido bajo un templo
de estrellas, de infinita alegría,
y creo poseer ya
un mínimo conocimiento del qué,
del dónde, del cómo sería.

Para qué lamentar si contigo
Cada lugar, cada palabra,
Cada sonido significa.
Grácil, diferente y relativa,
En cada mente...
formando nuevas perspectivas.

Que puedo mas pedir yo,
Pequeña mujer que agradece
el latir de un corazón,
el calor chispeante que procede
del murmullo del amor.

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